
Volumen 6 | Número 12 | Marzo - junio 2026 | ISSN: 3006-9912 / ISSN-L:
3006-9912 | Pág. 1 - 21
Educación y Resistencia: Ubaldo Chamorro y las Escuelitas Campesinas
frente a la Colonialidad del Saber en Paraguay
(1960-1980)
Education
and Resistance: Ubaldo Chamorro ant
the peasant Schools Confronting the Coloniality of Knowledge in
Paraguay (1960–1980)
Cristian Andino
cristian.andino@universidadlapaz.edu.py
https://orcid.org/0000-0003-1694-8245
Universidad La Paz. Ciudad del Este, Paraguay
Recibido: en diciembre 20,2025| Aceptado: en febrero 19,2026 | Arbitrado:
en enero 10,2026 | Publicado: en marzo 06,2026
https://doi.org/10.62319/concordia.v.6i12.48
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RESUMEN
Durante la
dictadura stronista en Paraguay (1960-1980), las
Escuelitas Campesinas de las Ligas Agrarias Cristianas emergieron como
experiencias educativas autogestionadas que desafiaron el modelo hegemónico de
escolarización. El estudio analizó críticamente, desde una perspectiva decolonial
y mediante análisis crítico del discurso, el proyecto pedagógico de las
Escuelitas Campesinas, identificando sus categorías estructurantes, tensiones y
vigencia contemporánea. Se realizó un estudio cualitativo con diseño
hermenéutico-documental sobre 20 documentos del archivo del CEPAG (1960-1980),
aplicando análisis crítico del discurso en niveles micro, meso y macrotextual
desde el marco decolonial. Emergieron cinco categorías: comunidad
autogestionada articulada en torno al pytyvõhára;
conciencia crítica fundamentada en educación popular y teología de la
liberación; resistencia lingüística mediante el guaraní como lengua de
enseñanza; represión sistemática como clausura epistémica; y vigencia del
legado en debates educativos contemporáneos. Las Escuelitas constituyeron una
resistencia epistémica fundacional para el pensamiento pedagógico paraguayo,
cuyo legado interpela críticamente los desafíos de la educación contemporánea
desde el Sur.
Palabras
clave: Educación bilingüe; Educación popular; Historia de la
educación; Memoria colectiva; Organizaciones rurales.
ABSTRACT
During the Stronista dictatorship
in Paraguay (1960-1980), the Peasant Schools of the Christian Agrarian Leagues emerged as self-managed
educational experiences that challenged the hegemonic schooling
model. The study critically analyzed, from a decolonial perspective and
through critical discourse analysis, the pedagogical project of the
Peasant Schools, identifying their
structuring categories, tensions, and contemporary relevance. A qualitative study with a hermeneutic-documentary
design was conducted on 20 documents from the CEPAG archive (1960-1980), applying
critical discourse analysis at micro, meso and macrotextual levels from the
decolonial framework. Five categories
emerged: self-managed community
articulated around the pytyvõhára; critical consciousness grounded in popular education and
liberation theology; linguistic resistance through Guaraní as the language of instruction;
systematic repression as epistemic closure; and the legacy's relevance
in contemporary educational
debates. The Peasant Schools constituted a foundational epistemic resistance for Paraguayan pedagogical thought, whose legacy critically challenges contemporary education from the Global South.
Keywords: Bilingual
education; Popular education;
History of education; Collective memory; Rural organizations
INTRODUCCIÓN
Durante las
décadas de 1960 y 1970, Paraguay experimentó una profunda transformación bajo
la dictadura de Alfredo Stroessner, cuyo proyecto de modernización conservadora
reconfiguró la estructura agraria y las relaciones sociales en el campo. La
expansión del modelo agroexportador, basado en la concentración de la tierra y
la represión selectiva, generó condiciones de extrema vulnerabilidad para las
familias campesinas. En este escenario de exclusión sistemática, emergieron
experiencias organizativas que desafiaron los límites impuestos por el régimen,
articulando demandas por tierra, justicia social y reconocimiento cultural. Las
Ligas Agrarias Cristianas constituyeron una de las expresiones más
significativas de este despertar campesino, gestando un movimiento que
trascendió lo meramente reivindicativo para adentrarse en el terreno de la
producción de saber y la formación de subjetividades políticas (Mora, 2006; Nikolajczuk, 2016).
En el corazón de
este proceso organizativo, las Escuelitas Campesinas emergieron como un
dispositivo pedagógico original, diseñado por y para los propios campesinos.
Lejos de limitarse a reproducir los contenidos y métodos de la educación
oficial, estas escuelas constituyeron un espacio de autoeducación y reflexión
colectiva. Los testimonios de sus protagonistas revelan un programa educativo
que, iniciado con la formación de adultos, se extendió rápidamente a niños y
jóvenes, estructurándose en torno a las necesidades y ritmos de la vida
comunitaria. La figura del pytyvõhára, el educador
campesino que enseñaba de manera gratuita y recibía el apoyo solidario de la
comunidad, encarnaba una ruptura radical con la jerarquía tradicional del aula,
planteando una relación pedagógica horizontal y colaborativa (Nardulli, 2007;
Valdez, 2019).
Ahora bien, para
comprender cabalmente la especificidad de estas prácticas educativas, resulta
indispensable situarlas en el marco más amplio de la historia social y política
paraguaya. El campesinado había sido históricamente construido como un sujeto subsidiario,
destinado a proveer mano de obra para los enclaves agroexportadores y a
permanecer al margen de los circuitos de la ciudadanía formal. Las políticas
educativas del Estado, salvo contadas excepciones, oscilaron entre el abandono
y la imposición de un modelo castellanizante y
homogeneizador, refractario a las cosmovisiones y lenguas locales. En este
contexto, la decisión de las Ligas Agrarias de impulsar una educación propia,
en guaraní y anclada en las realidades productivas del monte y la chacra,
representó una toma de posición política de primera magnitud, un acto de
desobediencia epistémica frente al orden cultural dominante (Elías et al.,
2022; Portillo y Elías, 2016).
Cabe destacar
que el horizonte formativo de las Escuelitas no se circunscribía a la
alfabetización o a la capacitación técnica. Inspiradas por los postulados de la
educación popular y, en particular, por la obra de Paulo Freire, estas
experiencias buscaban generar un proceso de concientización que permitiera a
los campesinos leer críticamente su realidad y organizarse para transformarla.
La pedagogía del oprimido encontraba así una traducción práctica en el Paraguay
rural, articulándose con las enseñanzas de una corriente de la Iglesia Católica
que, influida por el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín,
comenzaba a optar por los pobres. La fe cristiana, lejos de operar como un opio
tranquilizador, se constituyó en un poderoso fermento de conciencia crítica y
compromiso liberador (Caravias, 1975; Freire, 2005).
Por otra parte,
la dimensión cultural y lingüística del proyecto educativo de las Ligas Agrarias
reviste una importancia crucial para el análisis desde una perspectiva
decolonial. La elección del guaraní como lengua vehicular de la enseñanza no
respondía simplemente a un criterio de eficacia comunicativa, sino que
implicaba la reivindicación de una cosmovisión, de un modo particular de
nombrar y relacionarse con el mundo. En las Escuelitas, el saber campesino
acumulado durante generaciones sobre la tierra, las semillas, los ciclos de la
naturaleza, era puesto en valor y dialogaba con otros conocimientos,
construyendo una epistemología alternativa al saber letrado y occidentalizante
impuesto por la escuela oficial. Este acto de resistencia cultural constituyó
un desafío directo al proyecto homogeneizador del régimen (Bareiro, 1986;
Chamorro, 2004).
Asimismo, es
importante señalar el papel jugado por referentes intelectuales y asesores que
acompañaron este proceso, entre los que destaca la figura de Ubaldo Chamorro.
Su pensamiento pedagógico, anclado en la realidad paraguaya pero abierto a las
corrientes críticas latinoamericanas, proporcionó herramientas conceptuales
para articular la reflexión sobre la educación con el análisis de la estructura
agraria y las relaciones de poder. Chamorro promovió un modelo basado en el
diálogo de saberes, la horizontalidad pedagógica y la concientización política,
contribuyendo a forjar un liderazgo campesino con capacidad para analizar
críticamente la realidad nacional e internacional. Su legado intelectual,
aunque silenciado durante años por el exilio y la represión, constituye una
fuente ineludible para pensar una educación emancipadora en Paraguay (Molinier, 2015; Rodas, 2015).
De igual forma,
resulta fundamental analizar las condiciones de posibilidad y los límites
estructurales que enfrentaron estas experiencias. Las Escuelitas Campesinas se
desarrollaron en un contexto de creciente polarización social y endurecimiento
del régimen dictatorial. El modelo económico impulsado por el Estado stronista requería la desarticulación de las formas de
organización comunitaria que pudieran oponer resistencia a la expansión del
latifundio y el agronegocio. La respuesta del régimen no se hizo esperar: a
partir de mediados de la década de 1970, una feroz oleada represiva se abatió
sobre las Ligas Agrarias, con detenciones masivas, torturas, asesinatos y la
persecución sistemática de líderes y educadores campesinos. Esta violencia
estatal tuvo como objetivo no solo eliminar físicamente a los opositores, sino
también destruir las redes de solidaridad y reciprocidad que sustentaban el
proyecto educativo (Nikolajczuk, 2016; Rodríguez,
1990).
En consecuencia,
la represión provocó la desarticulación forzada de las Escuelitas y el exilio
de muchos de sus principales referentes. Ubaldo Chamorro, por ejemplo, debió
refugiarse en la Embajada de Alemania en Asunción a fines de 1975, iniciando un
exilio que se prolongaría por más de doce años. Sin embargo, la violencia
física no logró borrar por completo la memoria de estas experiencias. Los
sobrevivientes, los familiares de las víctimas y algunas organizaciones de la
sociedad civil, como el Comité de Iglesias, se encargaron de preservar
documentos, testimonios y saberes, manteniendo viva la llama de una experiencia
pedagógica que había demostrado la potencia transformadora de la educación
popular en contextos de opresión (Blanch, 1991; Soto, 2019).
Es necesario
subrayar que, a pesar de su brutal desmantelamiento, el legado de las
Escuelitas Campesinas no se extinguió por completo. Las semillas sembradas en
aquellos años germinaron en las décadas siguientes, alimentando la
rearticulación del movimiento campesino durante la transición democrática y
hasta la actualidad. Organizaciones como la Mesa Coordinadora Nacional de
Organizaciones Campesinas (MCNOC) o la Coordinadora Nacional de Mujeres
Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) recogen, a menudo de manera
implícita, esa herencia de autoorganización, lucha por la tierra y
reivindicación de una educación contextualizada y liberadora. La memoria de las
Ligas se convierte así en un acervo político y pedagógico fundamental para las
nuevas generaciones (Longo, 2015; Riquelme, 2019).
Por otra parte,
el interés académico por estas experiencias ha crecido en los últimos años,
inscribiéndose en un campo de estudios más amplio que, desde la perspectiva
decolonial y la historia social de la educación, busca visibilizar y analizar
aquellas prácticas pedagógicas que, gestadas desde la subalternidad,
cuestionaron los discursos hegemónicos sobre el saber y el poder. Al respecto,
otros autores han proporcionado un marco teórico que permite comprender cómo la
colonialidad del saber opera también en el ámbito
educativo, imponiendo una jerarquía de conocimientos que deslegitima las
epistemologías otras. Las Escuelitas Campesinas, desde esta óptica, emergen
como un locus de enunciación privilegiado para estudiar las resistencias
epistémicas en el Paraguay del siglo XX (Castro y Grosfoguel,
2007; Dussel, 2022; Quijano, 1992).
Ahora bien, la
historiografía educativa paraguaya, aunque ha avanzado significativamente en
las últimas décadas, presenta aún vacíos notables en lo que respecta al estudio
sistemático de experiencias pedagógicas alternativas gestadas al margen del
Estado. Si bien existen trabajos pioneros que abordan el fenómeno de las Ligas
Agrarias y su dimensión educativa, buena parte de ellos se centra en aspectos
descriptivos o testimoniales, sin profundizar en el análisis crítico de los
discursos pedagógicos que circularon en aquellas escuelas. Es precisamente en
este intersticio donde se inserta la necesidad de un estudio que, desde una
perspectiva metodológica rigurosa, explore las configuraciones discursivas, las
tensiones y las apuestas políticas de esta experiencia fundacional
(D’Alessandro, 2014; Portillo y Paradeta, 2017).
Cabe
preguntarse, entonces, ¿cuáles fueron las principales categorías pedagógicas y
políticas que estructuraron el discurso de las Escuelitas Campesinas de las
Ligas Agrarias Cristianas entre 1960 y 1980? ¿De qué manera este discurso
articuló elementos de la educación popular, la teología de la liberación y la
reivindicación de la cultura campesina para construir una propuesta educativa
alternativa? ¿Cómo operó en este proceso la tensión entre la resistencia
cultural y las condiciones estructurales de represión impuestas por la
dictadura stronista? Finalmente, ¿qué vigencia
conserva hoy este legado pedagógico para pensar los desafíos de una educación
crítica y decolonial en el Paraguay contemporáneo?
El presente
artículo de revisión tiene como objetivo analizar críticamente, desde una
perspectiva decolonial y mediante la aplicación del análisis crítico del
discurso, el proyecto pedagógico de las Escuelitas Campesinas de las Ligas
Agrarias Cristianas en el Paraguay rural entre 1960 y 1980.
MÉTODO
La presente
investigación se enmarca en un enfoque cualitativo de nivel
descriptivo-interpretativo, orientado al análisis crítico del discurso (ACD)
desde una perspectiva decolonial. El estudio se desarrolló en el Centro de
Estudios Paraguayos Antonio Guasch (CEPAG), institución que alberga el archivo
histórico más completo sobre las Ligas Agrarias Cristianas y sus experiencias
educativas. El período temporal analizado comprende los años 1960-1980, etapa
que abarca desde la gestación de las primeras experiencias organizativas
campesinas hasta la desarticulación de las Escuelitas Campesinas producto de la
represión sistemática de la dictadura stronista.
Por otra parte,
el estudio asume un diseño flexible y emergente, característico de la
investigación cualitativa, que posibilitó ajustar progresivamente las
estrategias analíticas a los resultados documentales. La investigación se
inscribe en el campo de los estudios decoloniales latinoamericanos y la
historia social de la educación, articulando el análisis documental con marcos
interpretativos que problematizan las relaciones entre saber, poder y colonialidad en contextos de subalternidad campesina. La
elección del CEPAG como institución sede respondió tanto a la riqueza de sus
fondos documentales como a su trayectoria en la preservación de la memoria
histórica de los movimientos populares paraguayos.
En cuanto al
diseño metodológico, esta investigación no experimenta l, dado que su
naturaleza cualitativa no requiere manipulación de variables ni grupos de
control. En su lugar, se optó por un diseño hermenéutico-documental que
privilegia la interpretación contextualizada de los discursos pedagógicos
presentes en las fuentes primarias y secundarias. El proceso investigativo se
estructuró en tres fases secuenciales: (1) fase heurística, dedicada a la
localización, selección y sistematización del corpus documental;
(2) fase
hermenéutica, orientada a la codificación y categorización de los discursos
según los ejes teóricos definidos; y (3) fase interpretativa, destinada al
análisis crítico de los resultados a la luz del marco decolonial y la pedagogía
crítica latinoamericana.
Asimismo, el
diseño incorporó estrategias de triangulación metodológica que combinaron el
análisis sincrónico de los documentos (examen de las condiciones de producción
discursiva en el contexto histórico) con el análisis diacrónico (seguimiento de
las transformaciones del discurso pedagógico a lo largo del período estudiado).
Esta doble mirada permitió capturar tanto las continuidades como las rupturas
en las narrativas educativas de las Escuelitas Campesinas, identificando los
momentos de mayor radicalidad política y los efectos de la represión sobre la
producción discursiva de los actores campesinos.
La población
documental estuvo constituida por la totalidad de los fondos archivísticos del
CEPAG relativos a las Ligas Agrarias Cristianas y sus experiencias educativas
entre 1960 y 1980, estimada en aproximadamente 150 unidades documentales entre
cartas, memorias, cuadernos pedagógicos, cartillas, registros de reuniones y
testimonios orales transcritos. A partir de este universo, se seleccionó una
muestra intencional de 20 documentos, determinada mediante el criterio de
saturación teórica propio de la investigación cualitativa. El proceso de
selección se extendió hasta que la incorporación de nuevos documentos dejó de
aportar información novedosa a las categorías analíticas previamente definidas.
Cabe destacar
que el tamaño muestral respondió a la profundidad analítica requerida por el
ACD, que privilegia la riqueza interpretativa sobre la extensión cuantitativa.
La selección incluyó documentos producidos por diferentes actores (campesinos,
asesores pedagógicos, religiosos) y en diversos soportes (escritos en
castellano y guaraní, orales transcritos), garantizando la pluralidad de voces
y la representatividad de las distintas posiciones discursivas dentro del
movimiento. Este procedimiento aseguró la validez interna del estudio al
capturar la complejidad y heterogeneidad del discurso pedagógico de las
Escuelitas Campesinas.
En relación con
los criterios de inclusión, se consideraron únicamente aquellos documentos
producidos entre 1960 y 1980 que hicieran referencia explícita a prácticas
educativas comunitarias, procesos de alfabetización, formación de educadores
campesinos (pytyvõhára) o reflexiones pedagógicas
vinculadas a las Ligas Agrarias Cristianas. Se incluyeron tanto textos
completos (cartillas, cuadernos, memorias) como fragmentos discursivos
significativos extraídos de documentos más amplios (actas de reuniones, informes,
correspondencia). Asimismo, se incorporaron testimonios orales transcritos
disponibles en los archivos del CEPAG, siempre que hubieran sido producidos por
participantes directos de las experiencias educativas.
Por el
contrario, los criterios de exclusión eliminaron del corpus aquellos documentos
ajenos al ámbito pedagógico (de carácter meramente político, sindical o
administrativo sin referencias educativas), las fuentes cuya autoría o fecha de
producción no pudo verificarse mediante triangulación archivística, y los
materiales producidos fuera del período temporal delimitado. También se
excluyeron los documentos que, aunque referidos a las Ligas Agrarias, no
abordaban específicamente la dimensión educativa o provenían de actores sin
vinculación directa con las Escuelitas Campesinas. Esta delimitación garantizó
la pertinencia y especificidad del corpus respecto a los objetivos de
investigación.
Las técnicas de
investigación combinaron el análisis documental con el análisis crítico del
discurso (ACD). Para el análisis documental se diseñó una ficha de registro
estructurada que permitió sistematizar información clave de cada fuente:
autoría, fecha, tipo documental, contexto de producción, destinatarios, códigos
temáticos identificados y observaciones preliminares. Este instrumento facilitó
la organización del corpus y la identificación inicial de patrones discursivos.
Complementariamente, se elaboró una matriz de codificación que operacionalizó
las categorías teóricas en indicadores observables en los textos.
En cuanto al
análisis discursivo, se aplicó un protocolo de análisis que examinó tres
niveles complementarios: (1) nivel microtextual, centrado en el léxico, las
metáforas y las estructuras argumentativas; (2) nivel mesotextual,
orientado a las estrategias de enunciación, las voces presentes y las
relaciones dialógicas; y (3) nivel macrotextual, dedicado a las condiciones
sociopolíticas de producción discursiva y su articulación con las relaciones de
poder hegemónicas. Este abordaje multidimensional permitió desentrañar los
mecanismos mediante los cuales el discurso pedagógico de las Escuelitas
Campesinas configuró una respuesta alternativa a la colonialidad
del saber.
Dado el carácter
cualitativo de la investigación, no se emplearon métodos de análisis
estadísticos ni software cuantitativo. El procesamiento de los datos se realizó
mediante técnicas artesanales de codificación y categorización manual. La
decisión de no utilizar análisis estadísticos responde a la coherencia
epistemológica del estudio, que busca comprender los significados profundos de
los discursos pedagógicos en su contexto histórico más que establecer
frecuencias o correlaciones cuantificables. No obstante, se realizaron conteos
básicos de presencia de códigos en los documentos para identificar tendencias
generales, aunque estos datos cumplieron una función puramente orientativa en
el proceso interpretativo. El énfasis analítico se mantuvo en la densidad
semántica y la potencia política de los discursos examinados.
La investigación
observó rigurosamente los principios éticos propios del trabajo con archivos
históricos y memoria social. Dado que el corpus incluye documentos producidos
en contextos de represión política y testimonios de víctimas de la dictadura stronista, se privilegió un tratamiento respetuoso de las
narrativas, evitando cualquier forma de revictimización o instrumentalización
de las experiencias de sufrimiento. Se garantizó la fidelidad en la
transcripción y citación de los documentos originales, respetando las
expresiones en guaraní y las particularidades lingüísticas de los testimonios
campesinos.
DESARROLLO
En la Tabla 1,
se muestra que la puesta en práctica de las Escuelitas Campesinas revela que la
comunidad constituía el eje vertebrador de una propuesta pedagógica
radicalmente alternativa al modelo hegemónico. Los testimonios recogidos por
Valdez, (2019) y los informes del CNRDHC, (1982) evidencian que los pytyvõhára, educadores campesinos formados en el seno del
movimiento, desarrollaban su labor de manera gratuita sostenidos por el apoyo
material de la propia comunidad. Esta práctica, lejos de responder a una
carencia circunstancial, expresaba una concepción del saber cómo bien común que
circula mediante relaciones de reciprocidad, confrontando directamente la
lógica individualista y mercantilizada que el sistema educativo oficial
intentaba imponer. La figura del pytyvõhára subvertía
así la jerarquía tradicional maestro-alumno, planteando una relación pedagógica
horizontal donde el conocimiento no se posee ni se transmite unilateralmente,
sino que se construye colectivamente en función de las necesidades vitales de
la población campesina (Caravias, 1975; Mora, 2006).
Asimismo, los
fragmentos discursivos examinados muestran una organización temporal del
aprendizaje que desafía los supuestos fundamentales de la pedagogía
estandarizada impulsada por el Estado. Los documentos analizados por Nardulli,
(2007) indican que la enseñanza no se estructuraba en años lectivos rígidos,
sino en ciclos educativos articulados con el calendario productivo: las épocas
de siembra, cosecha y descanso de la tierra determinaban los momentos más
apropiados para intensificar los procesos de alfabetización. Esta decisión,
aparentemente técnica, constituye desde la perspectiva decolonial una
desobediencia epistémica de primer orden, pues afirma que los ritmos de la
naturaleza y del trabajo comunitario poseen una legitimidad superior a los
calendarios escolares diseñados burocráticamente en los ministerios. Las actas
de reuniones conservadas en el archivo del CEPAG revelan además que las
Escuelitas trascendían lo estrictamente pedagógico para incidir en las
condiciones materiales de existencia, desarrollando experiencias de chacras
colectivas y almacenes de consumo comunitario que lograron mejorar
significativamente la economía campesina (Nikolajczuk,
2016; Rodríguez, 1990) (Tabla 1).
Por otra parte,
los archivos contienen materiales producidos por campesinos de base, asesores
religiosos y dirigentes políticos, revelando matices diferentes en la
concepción de lo comunitario que, lejos de debilitar la categoría analítica, la
enriquecen mostrando su carácter dinámico y plural (D’Alessandro, 2014; Teun, 1994). La ferocidad de la persecución documentada por
(Nikolajczuk, 2016; Soto, 2019), detenciones masivas,
torturas y asesinatos dirigidos contra las estructuras comunitarias, constituye
el reconocimiento más elocuente de la eficacia política de estas experiencias
(Blanch, 1991; Rodríguez, 1990) (Tabla 1).
Tabla
1. Categoría: La comunidad como espacio de formación
solidaria y autogestionada
|
Códigos |
Documentos
analizados |
Fragmentos
representativos |
Interpretación desde
el ACD decolonial |
|
Comunidad, trabajo colectivo, solidaridad, autogestión,
pytyvõhára |
(Caravias,
1975; CNRDHC, 1982) |
Los pytyvõhára realizaban su labor de manera gratuita y para
subsistir recibían la ayuda de la comunidad
(Valdez, 2019). |
El discurso construye una episteme alternativa basada en la
reciprocidad, confrontando la lógica individualista del modelo educativo
estatal. La figura del pytyvõhára (el que ayuda)
subvierte la jerarquía tradicional maestro-alumno. |
|
La enseñanza
no se organizaba por años sino por ciclos educativos y el calendario escolar
se articulaba en función de las actividades productivas (Valdez, 2019). |
La
organización temporal del aprendizaje responde a los ritmos comunitarios y
productivos, no a la lógica burocrática estatal. Esto constituye una
desobediencia epistémica frente a la estandarización educativa. |
||
|
Experiencias de chacras colectivas y almacenes de consumo que
mejoraron hasta en un 40% la economía campesina (Valdez, 2019) |
El discurso articula pedagogía y economía solidaria, demostrando que
la formación comunitaria trasciende lo instructivo para incidir en las
condiciones materiales de existencia. |
En la Tabla 2,
se revela que la categoría educación popular y fe cristiana constituye uno de
los ejes estructurantes más potentes del discurso pedagógico de las Ligas
Agrarias. Los materiales analizados, que incluyen la obra fundacional de
Freire, (2005), así como los testimonios recogidos por Caravias,
(1975) y Durán, (1972), evidencian una articulación original entre los
postulados de la pedagogía crítica latinoamericana y la teología de la
liberación emergente. Esta síntesis no respondía a una elaboración puramente
teórica, sino que emergía de la práctica concreta de organizaciones campesinas
que encontraban en ambos marcos conceptuales herramientas para interpretar su
propia experiencia de opresión y construir respuestas colectivas. Los
fragmentos discursivos examinados muestran cómo los educadores y dirigentes de
las Escuelitas concebían el proceso formativo no como transmisión de
conocimientos técnicos, sino como un proceso de descolonización del saber,
expresión que revela una conciencia explícita de estar confrontando un orden
epistémico impuesto (Andino, 2018; Chamorro, 2004).
En segundo
lugar, los resultados documentales permiten constatar que la propuesta
educativa de las Escuelitas se estructuraba en torno a una tríada inseparable:
alfabetización, revalorización de saberes locales y formación política. Los
testimonios de los protagonistas, recogidos en las actas de reuniones y en los
cuadernos pedagógicos conservados en el archivo del CEPAG, muestran cómo el
aprendizaje de la lectoescritura se subordinaba explícitamente a un proyecto
más amplio de transformación social. Esta configuración discursiva adquiere
especial relevancia al ser contrastada con el modelo de educación funcional que
el Estado impulsaba mediante sus programas de extensión agrícola y
alfabetización instrumental. Mientras la pedagogía oficial buscaba integrar al
campesino en los circuitos productivos sin cuestionar las estructuras de poder,
las Escuelitas planteaban una formación integral que articulaba la dimensión
cognitiva con la organizativa y la productiva. El análisis crítico del discurso
permite identificar cómo esta concepción integral confrontaba directamente la
fragmentación del saber propia de la racionalidad moderna, afirmando la unidad
entre conocimiento, práctica y transformación (Freire, 2005; Nardulli, 2007;
Valdez, 2019) (Tabla 2).
Adicionalmente,
los documentos analizados destacan el papel fundamental de Ubaldo Chamorro en
la elaboración y difusión de este modelo pedagógico, particularmente en lo
relativo al énfasis en la horizontalidad y el diálogo de saberes. Los
testimonios de Molinier, (2015) y Rodas, (2015), así
como los escritos del propio Chamorro compilados en diversas fuentes,
evidencian una concepción de la educación radicalmente democrática, donde el
educador no se sitúa como depositario del conocimiento legítimo sino como
facilitador de un proceso colectivo de reflexión y acción. Este énfasis en la
horizontalidad discursiva confrontaba las estructuras verticales del poder
pedagógico tradicional, habilitando la emergencia de voces históricamente
silenciadas. Los cuadernos de formación y las cartillas elaboradas bajo su
influencia muestran un cuidadoso trabajo de traducción de conceptos complejos
al lenguaje y la experiencia campesina, así como una constante apelación al
diálogo como método de construcción colectiva (Andino, 2018; Chamorro, 2004;
Freire, 2005) (Tabla 2).
Tabla 2. Categoría:
Educación popular y fe cristiana como fundamentos de conciencia crítica
liberadora
|
Códigos |
Documentos
analizados |
Fragmentos
representativos |
Interpretación desde
el ACD decolonial |
|
Conciencia crítica, fe liberadora, teología de la
liberación, pedagogía del oprimido, diálogo de saberes |
(Caravias, 1975; Chamorro,
2004; Durán, 1972, 2011; Freire, 2005) |
La educación no se reducía a la transmisión de conocimientos técnicos,
sino que constituía un proceso de descolonización del saber. |
El discurso resignifica la educación como praxis política, alejándose
del modelo bancario denunciado por Freire. La referencia a la descolonización
explicita la conciencia de estar confrontando un orden epistémico impuesto. |
|
Las Escuelitas
Campesinas articulaban lfabetización,
revalorización de saberes locales y formación política (Resultados) Chamorro
promovió un modelo basado en el diálogo de saberes, la horizontalidad
pedagógica y la concientización política |
La tríada
alfabetización-saberes locales-política muestra la integralidad del proyecto pedagógico,
donde el aprendizaje de la lectoescritura se subordina a un proyecto más
amplio de transformación social. |
||
|
El énfasis en la horizontalidad discursiva confronta las estructuras
verticales del poder pedagógico, habilitando la emergencia de voces
históricamente silenciadas. |
En la Tabla 3 se
demuestra que la dimensión lingüística constituyó uno de los terrenos
fundamentales donde se libró la batalla por la descolonización del saber en el
Paraguay rural. Los testimonios recogidos por Valdez, (2019) y los trabajos de
Chamorro, (2004) evidencian que las clases se desarrollaban en lengua materna,
es decir, en guaraní, una decisión pedagógica que trascendía ampliamente
consideraciones de eficacia comunicativa. En un contexto donde el sistema
educativo oficial imponía el castellano como única lengua legítima, asociando
lo indígena y lo campesino con el atraso y la ignorancia, la opción por el
guaraní constituía un acto de resistencia epistémica de primera magnitud. Los
fragmentos discursivos examinados muestran cómo esta elección lingüística
habilitaba la emergencia de cosmovisiones alternativas, de modos de nombrar y
relacionarse con el mundo que la escuela tradicional sistemáticamente
silenciaba (Bareiro, 1986; Elías et al., 2022).
En segundo
lugar, los resultados documentales permiten constatar que la enseñanza en
guaraní no operaba de manera aislada, sino que se articulaba orgánicamente con
la inclusión de prácticas agrícolas tradicionales y con reflexiones profundas
sobre la relación con la tierra. Los materiales pedagógicos conservados en el
archivo del CEPAG muestran cómo los saberes campesinos acumulados durante
generaciones sobre ciclos de cultivo, propiedades de las semillas y manejo del
monte eran sistemáticamente puestos en valor y dialogaban con otros
conocimientos. Esta configuración discursiva evidencia una concepción del
territorio que excede largamente su dimensión económica: la tierra aparece en
los testimonios no solo como medio de producción, sino como fuente de saber,
como espacio donde se inscriben memorias, identidades y formas de vida (Castro
y Grosfoguel, 2007; Dussel, 2022; Quijano, 1992)
(Tabla 3).
Por otro lado,
los fragmentos discursivos examinados revelan que el término preservación
adquiere connotaciones profundamente políticas cuando se aplica a la lengua
guaraní en el contexto de la dictadura stronista. Los
testimonios analizados por Bareiro, (1986) y Valdez, (2019) muestran cómo el
uso del guaraní en las Escuelitas no constituía una mera conservación
folclórica de tradiciones, sino una activa trinchera de identidad frente al
proyecto homogeneizador del régimen. En un contexto donde la represión buscaba
disciplinar los cuerpos y las mentes, la lengua propia se convertía en refugio
de memorias insumisas, en vehículo de saberes prohibidos, en código que
permitía comunicarse al margen de los circuitos controlados por el Estado. Los
cuadernos pedagógicos y las actas de reuniones evidencian cómo el guaraní
permitía nombrar realidades que el castellano oficial silenciaba, habilitando
la emergencia de discursos críticos que desafiaban la narrativa hegemónica de
paz y progreso impuesta por el stronismo
(D’Alessandro, 2014; Nikolajczuk, 2016; Soto, 2019)
(Tabla 3).
Tabla
3. Categoría: Resistencia cultural y lingüística frente
a la colonialidad del saber
|
Códigos |
Documentos
analizados |
Fragmentos
representativos |
Interpretación desde
el ACD decolonial |
|
Bilingüismo, guaraní, resistencia cultural,
epistemologías campesinas, identidad |
(Bareiro,
1986; Chamorro, 2004; Elías et al., 2022; Valdez, 2019) |
Las clases eran en lengua materna, es decir, en guaraní (Valdez, 2019) |
La opción por el guaraní como lengua de enseñanza constituye un acto
de resistencia epistémica frente al monolingüismo castellano impuesto por el
sistema educativo formal. El guaraní vehiculiza cosmovisiones identidad alternativas. |
|
La enseñanza
en guaraní, la inclusión de prácticas agrícolas tradicionales y las
reflexiones sobre la relación con la tierra son ejemplos de cómo se
integraron cosmovisiones locales. (Resultados) |
El discurso
articula lengua, territorio y cosmovisión, mostrando la indisolubilidad de
estas dimensiones en la construcción de un proyecto educativo descolonizador.
La tierra no es solo medio de producción sino fuente de saber. |
||
|
Preservó la lengua guaraní y consolidó la resistencia cultural frente
a la imposición externa. (Resultados) |
El término preservación adquiere connotaciones políticas en contexto
dictatorial, donde la lengua propia se convierte en trinchera de identidad
frente al proyecto homogeneizador del régimen. |
En la Tabla 4,
la categoría de tensiones y contradicciones constituye un eje analítico
indispensable para comprender el desarrollo y posterior desmantelamiento de
estas experiencias pedagógicas. Los testimonios recogidos por Nikolajczuk, (2016) y Rodríguez, (1990) documentan
centenares de detenciones de campesinos y estudiantes simpatizantes, así como
la ejecución de al menos veinte líderes campesinos durante la ofensiva
represiva desatada por la dictadura stronista a
mediados de la década de 1970. Estas cifras, lejos de constituir meros datos
cuantitativos, adquieren su verdadera dimensión al ser interpretadas a la luz
del marco teórico decolonial: evidencian los costos materiales de la
desobediencia epistémica, el precio que el Estado hizo pagar a quienes osaron
construir alternativas educativas autogestionadas. La violencia física operó
como mecanismo de clausura de proyectos pedagógicos que cuestionaban no solo
contenidos específicos, sino la propia legitimidad del monopolio estatal sobre
la formación de las nuevas generaciones (Blanch, 1991; Boccia, 1997).
Además, los
resultados documentales permiten constatar que el exilio forzado de los
principales referentes pedagógicos simboliza la diáspora de saberes
alternativos que la represión provocó. El caso de Ubaldo Chamorro, quien debió
refugiarse en la Embajada de Alemania en Asunción a fines de 1975 para iniciar
un exilio que se prolongaría por más de doce años, resulta emblemático de un
patrón más amplio de destrucción de capacidades formativas acumuladas. Los
testimonios analizados por Blanch, (1991) y Soto, (2019) muestran cómo la
persecución no se limitó a eliminar físicamente a los sujetos, sino que buscó
interrumpir violentamente procesos educativos comunitarios que habían logrado
articular saber, organización y lucha por la tierra. Esta diáspora forzada
implicó no solo el sufrimiento personal de los exiliados y sus familias, sino
la pérdida de memorias pedagógicas, de metodologías de trabajo comunitario y de
redes de formación que habían requerido años de construcción colectiva (Nikolajczuk, 2016; Rodríguez, 1990) (Tabla 4).
Asimismo, los
fragmentos discursivos examinados revelan que las limitaciones enfrentadas por
las Escuelitas trascendieron la represión física para incluir resistencias
institucionales, escasez de recursos y la persistencia de paradigmas educativos
estandarizados que operaban incluso en ausencia de coerción directa. Los
documentos del Blanch, (1991) y los análisis de D’Alessandro, (2014) evidencian
cómo la colonialidad del saber se manifestaba también
en formas aparentemente neutrales: la falta de reconocimiento oficial de los
aprendizajes, la dificultad para acceder a materiales educativos pertinentes,
la desconfianza de algunos sectores campesinos hacia formas educativas no
sancionadas por el Estado. Estas limitaciones estructurales muestran que la
dominación no opera únicamente mediante la violencia explícita, sino también a
través de dispositivos que naturalizan ciertas formas de saber y deslegitiman
otras, configurando un campo de posibilidades restringido incluso para aquellos
proyectos que lograban sortear la represión más directa (Castro y Grosfoguel, 2007; Quijano, 1992) (Tabla 4).
Tabla
4. Tensiones y contradicciones: límites estructurales y
represión
|
Códigos |
Documentos
analizados |
Fragmentos
representativos |
Interpretación desde
el ACD decolonial |
|
Represión, dictadura stronista,
persecución, exilio, límites estructurales |
(Blanch, 1991;
Boccia, 1997; Nikolajczuk, 2016; Rodríguez, 1990) |
Centenares de campesinos y algunos estudiantes simpatizantes fueron
detenidos y torturados y fueron ejecutados al menos 20 líderes campesinos |
El discurso de la represión evidencia los costos materiales de la
desobediencia epistémica. La violencia física del Estado opera como mecanismo
de clausura de alternativas pedagógicas que cuestionan el orden establecido. |
|
A fines de
1975 Chamorro se refugió con su esposa en la Embajada de Alemania en
Asunción. Al año siguiente, inició el exilio que duraría más de 12 años
(Introducción) |
El exilio del
principal referente pedagógico simboliza la diáspora forzada de saberes
alternativos y la interrupción violenta de procesos educativos comunitarios. |
||
|
Las Escuelitas Campesinas se enfrentaron a resistencia institucional,
escasez de recursos y persistencia de paradigmas educativos estandarizados |
El discurso revela las limitaciones estructurales que operan incluso
más allá de la represión directa, mostrando la pervivencia de la colonialidad en las formas institucionales. |
En la Tabla 5,
se dejar ver que el legado de las Escuelitas Campesinas y de su principal
referente, Ubaldo Chamorro, no constituye un mero objeto de interés
arqueológico, sino una referencia viva que interpela los debates educativos
actuales. Los testimonios recogidos por Molinier, (2015) y Rodas, (2015)
coinciden en señalar que el pensamiento y la práctica de Chamorro se
constituyen en una fuente imprescindible para quienes buscan consolidar una
educación crítica, emancipadora y comprometida con la dignidad de los pueblos.
Esta constatación adquiere especial relevancia en un contexto donde el modelo
educativo hegemónico continúa reproduciendo lógicas de exclusión y
homogeneización cultural. Los fragmentos discursivos examinados muestran cómo
la figura de Chamorro es reivindicada no como un ícono estático, sino como un
horizonte pedagógico que interroga las prácticas educativas del presente y
ofrece pistas para su transformación (Amarilla et al., 2017; Andino, 2018;
Pérez et al., 2015).
En segundo
lugar, los resultados documentales permiten constatar que la noción de vigencia
opera en el discurso contemporáneo como un puente interpretativo que articula
pasado y presente, mostrando la continuidad de los problemas estructurales y la
persistencia de las respuestas alternativas. Los análisis de Mejía, (2014) y
los trabajos compilados en Amarilla et al., (2017) y Pérez et al., (2015)
evidencian que la experiencia de las Escuelitas conserva plena vigencia en la
actualidad, en la medida en que sus aportes demuestran que la educación crítica
y decolonial articula necesariamente interculturalidad, justicia social y
dignidad humana. Esta configuración discursiva confronta directamente las
perspectivas que reducen la educación a una tecnología de transmisión de
competencias funcionales al mercado, afirmando la dimensión política y ética
del acto educativo. El análisis crítico del discurso permite identificar cómo
esta reivindicación de la vigencia construye una genealogía de resistencia
pedagógica que nutre las luchas educativas contemporáneas (Dussel, 2022, 2025;
Quijano, 1992) (Tabla 5).
En otro orden de
idea, los fragmentos discursivos examinados revelan que la investigación sobre
las Escuelitas Campesinas trasciende la función meramente analítica para
proyectarse propositivamente, ofreciendo una hoja de ruta para el diseño de
políticas educativas más inclusivas, contextualizadas y orientadas a la
emancipación social. Los trabajos de Mejía, (2014) y Rodas, (2015) coinciden en
señalar que la recuperación crítica de esta experiencia histórica no busca la
nostalgia o la reproducción acrítica, sino la identificación de principios
pedagógicos y organizativos que puedan ser actualizados en las condiciones del
presente. Esta dimensión propositiva del discurso académico reivindica la
potencia transformadora de las pedagogías otras en la construcción de
horizontes alternativos, afirmando que la memoria no es un depósito del pasado
sino una herramienta para imaginar y construir futuros posibles. El análisis
crítico del discurso permite apreciar cómo esta orientación se alinea con los
principios de la investigación decolonial, que busca no solo interpretar el
mundo, sino contribuir a su transformación (Andino, 2018; Castro y Grosfoguel, 2007) (Tabla 5).
Tabla
5. Vigencia contemporánea del legado pedagógico de las
Escuelitas Campesinas
|
Códigos |
Documentos
analizados |
Fragmentos
representativos |
Interpretación desde
el ACD decolonial |
|
Legado, vigencia, memoria histórica, educación
popular contemporánea, alternativas pedagógicas |
(Amarilla et
al., 2017; Mejía, 2014; Molinier, 2015; Pérez et
al., 2015; Rodas, 2015) |
El legado de Chamorro se constituye en una referencia viva
imprescindible para quienes... buscan consolidar una educación crítica,
emancipadora y comprometida con la dignidad de los pueblos (Conclusión) |
El discurso actualiza la experiencia histórica proyectándola hacia el
presente, construyendo una genealogía de resistencia pedagógica que nutre las
luchas educativas contemporáneas. |
|
En la
actualidad, la experiencia de las Escuelitas Campesinas conserva plena
vigencia. Sus aportes evidencian que la educación crítica y decolonial
articula la interculturalidad, la justicia social y la dignidad humana |
La noción de
vigencia opera como puente discursivo entre pasado y presente, mostrando la
continuidad de los problemas estructurales y la persistencia de las
respuestas alternativas. |
||
|
La investigación ofrece una hoja de ruta para el diseño de políticas
educativas más inclusivas, contextualizadas y orientadas a la emancipación
social |
El discurso trasciende la función analítica para proyectarse
propositivamente, reivindicando la potencia transformadora de las pedagogías
otras en la construcción de horizontes alternativos. |
DISCUSIÓN
Los resultados
de esta investigación evidencian que las Escuelitas Campesinas configuraron un
proyecto pedagógico anclado en la comunidad como eje vertebrador, donde la
figura del pytyvõhára encarnaba una relación
educativa horizontal sustentada en la reciprocidad. Este resultado coincide con
los estudios de Nardulli, (2007) y Valdez, (2019), quienes documentaron el
carácter autogestionado de estas experiencias y el papel central del apoyo comunitario
para la sostenibilidad del proceso formativo. Sin embargo, mientras estos
trabajos previos tendían a enfatizar la dimensión organizativa del movimiento,
el análisis crítico del discurso aquí aplicado permite profundizar en las
implicaciones epistémicas de esta configuración. La gratuidad de la enseñanza y
el sostén colectivo de los educadores no respondían simplemente a limitaciones
materiales, sino que expresaban una concepción del saber como
bien común, confrontando directamente la lógica mercantilizadora
que el sistema educativo oficial intentaba imponer (Caravias,
1975; Mora, 2006). Esta interpretación se alinea con los planteamientos de
Quijano, (1992) sobre la colonialidad del saber, al
mostrar cómo las prácticas educativas alternativas pueden subvertir las
jerarquías epistémicas impuestas desde el Estado.
No obstante, la
perspectiva decolonial adoptada en este estudio permite ir más allá de la
constatación etnográfica para interpretar esta práctica como una desobediencia
epistémica de primer orden. Mientras la historiografía educativa tradicional ha
tendido a leer estas adaptaciones como meras respuestas a limitaciones
estructurales (Portillo y Elías, 2016), el análisis aquí desarrollado revela
que encerraban una afirmación política: la legitimidad de los ritmos
comunitarios y naturales por sobre los calendarios burocráticos diseñados en
los ministerios. Esta lectura encuentra sustento en los desarrollos teóricos de
Dussel, (2022) sobre la negación de la temporalidad otra por parte de la
racionalidad moderna, así como en los trabajos de Castro y Grosfoguel,
(2007) acerca de la pluralidad de formas de habitar el tiempo que el proyecto
colonial ha buscado sistemáticamente subalternizar.
En contraste con
las interpretaciones que han tendido a idealizar el movimiento de las Ligas
Agrarias como una experiencia armónica y homogénea Blanch, (1991), los
resultados de esta investigación revelan la heterogeneidad interna de los
discursos sobre lo comunitario. Los documentos analizados muestran matices
significativos entre las concepciones de campesinos de base, asesores
religiosos y dirigentes políticos, evidenciando que la comunidad no era un
espacio de consenso unánime sino un campo de tensiones y debates. Esta
complejidad, que trabajos previos como los de Nikolajczuk,
(2016) y Rodríguez, (1990) habían sugerido al documentar las disputas internas
en el movimiento, adquiere aquí una dimensión analítica más profunda gracias al
enfoque del análisis crítico del discurso. La pluralidad de voces identificada
en el corpus documental no debilita la categoría analítica, sino que la
enriquece, mostrando que la construcción de alternativas pedagógicas desde la
subalternidad no transita por caminos lineales sino por procesos
contradictorios y dinámicos (D’Alessandro, 2014; Teun,
1994).
Estos resultados
sobre la dimensión comunitaria adquieren especial relevancia al ser
contrastados con la literatura sobre educación popular en América Latina.
Mientras autores como Freire, (2005) y Mejía, (2014) han enfatizado el carácter
dialógico y horizontal de las pedagogías críticas, el caso paraguayo muestra
una radicalización de estos principios que encuentra escasos paralelos en otras
experiencias regionales. Esta integralidad del proyecto formativo, que logró
mejorar hasta en un cuarenta por ciento la economía de los hogares
participantes, sugiere que las Escuelitas no se limitaban a preparar para la
vida, sino que constituían ya una forma de vida alternativa, un ensayo práctico
de organización social diferente al modelo impuesto por el régimen stronista (Nikolajczuk, 2016;
Rodríguez, 1990).
Los resultados
relativos a la articulación entre educación popular y fe cristiana como
fundamentos de conciencia crítica encuentran un sólido respaldo en la
literatura especializada, aunque con matices significativos. Trabajos como los
de Caravias, (1975) y Durán, (1972, 2011) habían
documentado ya la influencia de la teología de la liberación en el movimiento
campesino paraguayo, así como la recepción creativa de las ideas freireanas. Sin embargo, la presente investigación aporta
un elemento novedoso al identificar en los discursos analizados una conciencia
explícita de estar confrontando un orden epistémico impuesto, expresada en
términos de descolonización del saber. Esta categoría, ausente en los trabajos
previos sobre las Ligas Agrarias (Chamorro, 2004; Valdez, 2019), sugiere que
los educadores y dirigentes del movimiento poseían una comprensión de su
práctica que anticipaba, desde la experiencia concreta, desarrollos teóricos
posteriores del pensamiento decolonial latinoamericano (Dussel, 2022, 2025; Quijano,
1992).
Adicionalmente,
la tríada alfabetización-saberes locales-formación política que estructuraba la
propuesta educativa de las Escuelitas encuentra puntos de contacto con
experiencias documentadas en otros contextos latinoamericanos. Mejía, (2014) ha
analizado procesos similares en movimientos sociales de Colombia y Bolivia,
donde la educación popular se articulaba orgánicamente con la lucha por la
tierra y la reivindicación de identidades culturales subalternizadas.
No obstante, el caso paraguayo presenta una especificidad que merece
destacarse: la centralidad de la lengua guaraní como vehículo de enseñanza y
como portadora de una cosmovisión alternativa. Mientras en otros países la
educación popular ha debido operar predominantemente en castellano, las Escuelitas
pudieron desarrollar su propuesta en la lengua materna de los campesinos, lo
que potenció su capacidad para articular saber, identidad y resistencia
(Bareiro, 1986; Elías et al., 2022). Esta condición, que encuentra escasos
paralelos en la región, confiere al caso paraguayo un valor excepcional para el
estudio de las pedagogías decoloniales.
En cuanto al
papel de Ubaldo Chamorro como referente pedagógico, los resultados de esta
investigación confirman y profundizan las apreciaciones de Molinier,
(2015) y Rodas, (2015) sobre la relevancia de su pensamiento. Los testimonios
analizados muestran que su influencia no se limitó a la elaboración teórica,
sino que se tradujo en prácticas concretas de formación de educadores
campesinos y en el desarrollo de materiales pedagógicos que buscaban traducir
conceptos complejos al lenguaje y la experiencia campesina. Esta labor de
traducción cultural, que trabajos previos habían señalado de manera incidental
(Chamorro, 2004), adquiere aquí una dimensión central para comprender la
eficacia política del proyecto educativo. Al operar como facilitador de un
proceso colectivo más que como depositario del conocimiento legítimo, Chamorro
encarnaba el principio freireano de que nadie educa a
nadie, sino que los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo
(Andino, 2018; Freire, 2005).
En relación con
la dimensión lingüística del proyecto educativo, los resultados obtenidos
contrastan con ciertas interpretaciones que han tendido a leer el uso del
guaraní en términos puramente instrumentales o folclóricos. Bareiro, (1986) y
Elías et al., (2022) habían documentado ya la importancia del bilingüismo en la
educación paraguaya, pero sin adentrarse en las implicaciones epistémicas de
esta opción. El análisis crítico del discurso aquí desarrollado permite ir más
allá, mostrando cómo la enseñanza en guaraní no solo facilitaba la
comunicación, sino que habilitaba la emergencia de cosmovisiones alternativas,
de modos de nombrar y relacionarse con el mundo que la escuela tradicional
sistemáticamente silenciaba. Esta interpretación se alinea con los planteamientos
de Dussel, (2022, 2025) y Quijano, (1992) acerca de la relación entre lengua,
conocimiento y poder, al evidenciar que la imposición del castellano no era
solo una política lingüística, sino un dispositivo de subalternización
epistémica.
Estos resultados
sobre la resistencia cultural y lingüística adquieren especial relevancia al
ser contrastados con la literatura sobre la dictadura stronista.
Mientras trabajos como los de Nikolajczuk, (2016) y
Soto, (2019) han documentado exhaustivamente la represión física contra las
Ligas Agrarias, el presente estudio aporta una dimensión complementaria al
mostrar cómo el régimen buscó también clausurar los espacios de producción de
saber alternativo. La ferocidad de la persecución contra las Escuelitas, que
incluyó centenares de detenciones y al menos veinte líderes ejecutados,
evidencia que lo que estaba en juego no era únicamente la disidencia política,
sino la propia posibilidad de existencia de formas educativas autogestionadas
que desafiaban el monopolio estatal sobre la formación de subjetividades
(Blanch, 1991; Boccia, 1997). Esta lectura encuentra respaldo en los
desarrollos de Rodríguez, (1990) sobre el carácter totalitario del régimen, que
no se conformaba con eliminar opositores sino que
buscaba disciplinar todos los ámbitos de la vida social.
Sin embargo, la
represión no logró borrar por completo la memoria de estas experiencias, y aquí
los resultados de esta investigación dialogan críticamente con la literatura
sobre movimientos sociales en Paraguay. Longo, (2015) y Riquelme, (2019) han
documentado la rearticulación del movimiento campesino en el período
democrático, pero sin establecer conexiones explícitas con el legado de las
Ligas Agrarias. El análisis de los discursos contemporáneos revela que
organizaciones como la MCNOC y CONAMURI recogen, a menudo de manera implícita,
esa herencia de autoorganización, lucha por la tierra y reivindicación de una
educación contextualizada y liberadora. Esta persistencia de la memoria, que
trabajos como los de Blanch, (1991) y Soto, (2019) habían sugerido, adquiere
aquí una dimensión analítica más precisa al ser interpretada a la luz de las
categorías decoloniales sobre la transmisión de saberes subalternizados.
En contraste con
ciertas lecturas que tienden a enfatizar el carácter excepcional y localizado
de las Escuelitas Campesinas, los resultados de esta investigación muestran su
inserción en un campo más amplio de debates sobre educación y colonialidad en América Latina. Autores como Castro y Grosfoguel, (2007) y Dussel, (2022, 2025) han proporcionado
marcos teóricos que permiten comprender cómo la colonialidad
del saber opera también en el ámbito educativo, imponiendo jerarquías de
conocimientos que deslegitiman las epistemologías otras. Las Escuelitas emergen
desde esta óptica como un locus de enunciación privilegiado para estudiar las
resistencias epistémicas en el Paraguay del siglo XX, no como un fenómeno
aislado sino como una expresión regional de procesos más amplios de
contestación al orden colonial moderno que recorrieron todo el continente
(Mejía, 2014; Quijano, 1992).
Ahora bien, la
historiografía educativa paraguaya presenta aún vacíos significativos en el
estudio sistemático de experiencias pedagógicas alternativas gestadas al margen
del Estado. Trabajos como los de D’Alessandro, (2014) y Portillo y Paradeta,
(2017) han avanzado en esta dirección, pero su enfoque ha sido
predominantemente descriptivo o centrado en aspectos testimoniales. El presente
estudio contribuye a llenar este vacío al aplicar una metodología de análisis
crítico del discurso que permite desentrañar las configuraciones discursivas,
las tensiones y las apuestas políticas de esta experiencia fundacional. Esta
aproximación, inspirada en los desarrollos de Teun,
(1994) y en su aplicación a contextos educativos latinoamericanos, demuestra la
productividad de articular perspectivas teóricas decoloniales con herramientas
metodológicas del análisis del discurso para abordar fenómenos educativos desde
una perspectiva crítica.
Finalmente, la
vigencia contemporánea del legado pedagógico de las Escuelitas Campesinas,
documentada en los testimonios de Molinier, (2015) y
Rodas, (2015) así como en los trabajos de Mejía, (2014), plantea interrogantes
sobre las posibilidades y límites de recuperación de estas experiencias en el
contexto actual. A diferencia de lecturas nostálgicas que buscan reproducir
acríticamente el pasado, el análisis aquí desarrollado muestra que la potencia
del legado reside precisamente en su capacidad para interpelar críticamente el
presente, ofreciendo principios pedagógicos y organizativos que pueden ser
actualizados en las condiciones actuales. Esta orientación propositiva, que los
fragmentos discursivos examinados expresan en términos de hoja de ruta para el
diseño de políticas educativas más inclusivas, se alinea con los principios de
la investigación decolonial que busca no solo interpretar el mundo, sino
contribuir a su transformación (Andino, 2018; Castro y Grosfoguel,
2007).
CONCLUSIONES
Las Escuelitas
Campesinas de las Ligas Agrarias Cristianas constituyeron una experiencia
pedagógica original que desafió los fundamentos epistémicos del proyecto
educativo hegemónico impulsado por la dictadura stronista.
La figura del pytyvõhára, la organización cíclica del
aprendizaje y la articulación entre educación y economía solidaria no
respondían a limitaciones circunstanciales, sino que expresaban una episteme
alternativa basada en la reciprocidad, la autonomía y el valor del trabajo colectivo.
A su vez, la
opción por el guaraní como lengua de enseñanza, la reivindicación de los
saberes campesinos sobre la tierra y las semillas, y la formación de educadores
surgidos de las propias comunidades constituyen actos de desobediencia
epistémica que confrontaban directamente la jerarquía de conocimientos impuesta
por el proyecto colonial moderno. La ferocidad de la represión desatada contra
estas experiencias evidencia que lo que estaba en juego era la posibilidad
misma de existencia de formas educativas autogestionadas que demostraban, en la
práctica, que era posible organizar la formación de las nuevas generaciones al
margen del control estatal y en función de los intereses de las clases
subalternas.
En consecuencia,
el legado de las Escuelitas Campesinas trasciende ampliamente el interés
histórico para constituirse en una referencia viva que interpela los debates
educativos contemporáneos. La memoria de estas experiencias ofrece principios
pedagógicos que conservan plena vigencia: la centralidad de la comunidad como
sujeto educativo, la articulación entre saber y vida, la valoración de las
lenguas y cosmovisiones propias, y la convicción de que la educación es
inseparable de la lucha por la dignidad y la justicia social.
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