
Volumen 6 | Número 12 | Marzo - junio 2026 | ISSN: 3006-9912 / ISSN-L:
3006-9912 | Pág. 34 - 44
Saber situado y conciencia territorial: perspectiva fenomenológica de la
formación gerencial en contextos de crisis
Situated Knowledge and Territorial Awareness: A Phenomenological
Perspective of Managerial Training in Crisis Contexts
Wuilfran José Duque Andara
https://orcid.org/0009-0005-2730-8800
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt. Maracaibo,
Venezuela
Recibido: en enero 05,2026 | Aceptado: en febrero 10,2026 | Arbitrado:
en enero 29,2026 | Publicado: en marzo 06,2026
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https://doi.org/10.62319/concordia.v.6i12.50
RESUMEN
Este artículo
analiza la articulación entre el saber situado y la conciencia territorial en
la formación del gerente industrial en la UNERMB San Francisco del estado
Zulia, Venezuela. Bajo un enfoque cualitativo fenomenológico-hermenéutico, se
interpretaron los relatos reflexivos de 25 estudiantes que cursaron la cátedra
sociopolítica entre 2023 y 2025. El análisis de sentido permitió identificar
cuatro categorías emergentes: saber situado, conciencia territorial,
subjetivación crítica y resistencia epistemológica. Los resultados revelan que
la formación en contextos de crisis estructural transforma la praxis
profesional, adicionando a la racionalidad técnica, la experiencia vivida en un
contexto de crisis estructural que incide en la dignificación el conocimiento
desde la vivencia local. Se concluye que la educación gerencial desde el Sur
debe validarse como un acto ético y político de resistencia. Esta investigación
expande la fenomenología social de Schutz hacia dimensiones afectivas y
corporales, proponiendo una epistemología territorial capaz de orientar la
recuperación socioeconómica desde la soberanía intelectual y colectiva.
Palabras
clave: Saber situado; Conciencia territorial; Formación
gerencial; Subjetivación; Hermenéutica situada; UNERMB San Francisco.
ABSTRACT
This article
analyzes the articulation between situated knowledge and territorial awareness
in the training of industrial managers at UNERMB San Francisco in Zulia State,
Venezuela. Under a qualitative phenomenological-hermeneutic approach, the
reflective narratives of 25 students who attended the sociopolitical course
between 2023 and 2025 were interpreted. The sense analysis identified four
emerging categories: situated knowledge, territorial awareness, critical
subjectivation, and epistemological resistance. The results reveal that
training in structural crisis contexts transforms professional praxis, adding
the lived experience within a structural crisis context to technical
rationality, which contributes to the dignification of knowledge from local experiences.
It is concluded that managerial education from the South must be validated as
an ethical and political act of resistance. This research expands Schutz's
social phenomenology toward affective and bodily dimensions, proposing a
territorial epistemology capable of guiding socioeconomic recovery through
intellectual and collective sovereignty.
Keywords: Situated knowledge; Territorial awareness; Managerial training;
Subjectivation; Situated hermeneutics; UNERMB San Francisco
INTRODUCCIÓN
La formación
profesional en América Latina, y específicamente en Venezuela, atraviesa una
crisis estructural que ha transformado las dimensiones materiales y simbólicas
de la educación superior. En el estado Zulia, factores como la precarización de
servicios y la migración forzada han convertido a la universidad en un enclave
de resistencia donde se producen nuevos sentidos frente a la erosión
institucional. Bajo esta realidad, la Universidad Nacional Experimental Rafael
María Baralt (UNERMB), sede San Francisco, articula la supervivencia académica
con la urgencia de construir un saber situado que responda a las necesidades de
un territorio en crisis. Esta propuesta se fundamenta en la fenomenología
social de Schutz (1974), quien sostiene que el mundo social es una construcción
significativa elaborada de forma intersubjetiva, lo que permite validar la
experiencia cotidiana como base del conocimiento científico. Así, la
universidad deja de ser un espacio de mera instrucción para transformarse en un
escenario de producción epistemológica comprometida con su entorno inmediato.
En este marco,
la cátedra sociopolítica de la carrera de Gerencia Industrial funciona como un
dispositivo de subjetivación que problematiza los modelos administrativos
tradicionales para promover un pensamiento crítico en el estudiantado. Este
espacio pedagógico busca trascender la transmisión de contenidos técnicos,
integrando la ética y la afectividad como ejes centrales de una conciencia
territorial coherente con las Epistemologías del Sur (Santos, 2010). Al
respecto, la pedagogía crítica de Freire (1970) sustenta esta visión al definir
la educación como una práctica de libertad y diálogo, esencial para interpelar
racionalidades descontextualizadas. Por lo tanto, la formación del gerente
industrial en la UNERMB no se limita a la eficiencia operativa, sino que
reivindica la legitimidad de los saberes construidos desde la vivencia y la
historia local. Esta base teórica otorga el sustento necesario para comprender
la gerencia como una praxis humana profundamente ligada a la realidad
sociopolítica del territorio.
El problema
abordado se centra en la carencia de una filosofía gerencial crítica que
reconozca al sujeto en formación como un ser situado, ético y político.
Históricamente, la racionalidad técnica ha invisibilizado la dimensión afectiva
de la praxis profesional, privilegiando modelos extranjeros que ignoran las
particularidades del contexto latinoamericano. Ante este vacío, surge la
necesidad de analizar cómo se articulan el saber situado y la conciencia
territorial, visibilizando la emergencia del conocimiento desde la experiencia
vivida en escenarios de crisis. La investigación se apoya en la noción de
ser-en-el-mundo de Heidegger (2001), permitiendo interpretar la formación como
una apertura ontológica donde el sujeto se reconoce en relación con su entorno
social. De esta manera, se propone una ruptura con la lógica instrumental para
dar paso a una gerencia que asuma la complejidad de su realidad histórica.
La pertinencia
de este estudio radica en su aporte a una epistemología territorial que
legitima la resistencia como una forma válida de conocimiento. Al ofrecer una
mirada fenomenológica, se reconoce la subjetivación como un acto político que
constituye al gerente industrial como un actor social clave para la
recuperación socioeconómica. Zemelman (2012) refuerza esta idea al plantear que
el pensamiento crítico debe abrir horizontes de posibilidad frente a la crisis,
reivindicando la historicidad del sujeto latinoamericano. El objetivo central
es analizar dicha articulación mediante el estudio de relatos reflexivos en la
UNERMB San Francisco, bajo una perspectiva hermenéutica situada. En última
instancia, se pretende demostrar que la formación gerencial crítica no solo
transforma la praxis, sino que dignifica el acto de conocer como un compromiso
ético con el destino del territorio y la reconstrucción del tejido social.
La formación
gerencial en el caso UNERMB San Francisco exige un abordaje epistemológico que trascienda
la racionalidad técnica dominante y se sitúe en la vivencia concreta de los
sujetos. En este sentido, la fenomenología social de Alfred Schutz constituye
el eje central de este estudio, al permitir comprender cómo los actores
construyen tipificaciones, motivaciones y horizontes de acción en su tránsito
por la cátedra sociopolítica. Como afirma Schutz (1974), “el mundo social es
una construcción significativa elaborada intersubjetivamente” (p. 32).
Investigaciones recientes han retomado esta perspectiva para la educación
superior, señalando que la fenomenología social ofrece claves para comprender
la subjetividad en procesos formativos complejos (Contreras Colmenares, 2023;
Viterbo Sinche-Crispín et al., 2023). Esta subjetividad no es un ente aislado,
sino que se nutre del acervo de conocimiento disponible que el estudiante
reorganiza frente a la crisis estructural que experimenta en su cotidianidad
académica y personal.
La propuesta se
nutre también de la pedagogía crítica de Paulo Freire, quien sostiene que la
educación es práctica de libertad y diálogo (Freire, 2005). En la cátedra
sociopolítica, esta dimensión se expresa en la capacidad de los participantes
para interpelar los modelos gerenciales tradicionales y generar nuevas
racionalidades formativas desde la afectividad y la conciencia territorial.
Estudios recientes confirman la vigencia de este legado: “el pensamiento y
acción de Freire constituyen un horizonte para una nueva pedagogía desde el
Sur” (Jardilino y Soto Arango, 2020, p. 1080), lo que evidencia que la praxis
freireana se actualiza en clave territorial y crítica. No se trata simplemente
de una formación técnica en administración, sino de una alfabetización política
que permite al gerente industrial leer su realidad y actuar sobre ella para
transformarla.
Por su parte,
Martin Heidegger aporta la noción de ser-en-el-mundo, al afirmar que el ser
humano es siempre un ser-en-el-mundo (Heidegger, 1997). Esta idea permite
pensar la formación como apertura ontológica, donde el sujeto se reconoce en
relación con un mundo que le otorga sentido. En la formación gerencial situada,
esta noción se traduce en la necesidad de comprender al sujeto como ser
político y territorial cuya existencia está "arrojada" en un contexto
de precariedad institucional que le obliga a redefinir su proyecto de vida
profesional. Investigaciones recientes han retomado esta categoría para la
educación, mostrando que la fenomenología heideggeriana permite pensar la
praxis docente como apertura crítica hacia la realidad social (Chillón Lorenzo,
2018; Rueda Beltrán, 2018). Así, el estudiante de gerencia industrial no solo
aprende a gestionar recursos, sino que aprende a gestionar su propia existencia
en un mundo compartido.
Ahora bien,
Maurice Merleau-Ponty introduce la corporalidad y la percepción como elementos
constitutivos del conocimiento. Para este autor, la percepción es constitutiva
del conocimiento (Merleau-Ponty, 2006), pues el cuerpo no es un objeto, sino la
condición de posibilidad del mundo vivido. En la investigación, esta
perspectiva permite reconocer que el saber situado no se limita a lo cognitivo,
sino que incluye la afectividad, la memoria y la percepción territorial del
estudiante que padece los apagones, la escasez y el calor del Zulia.
Investigaciones recientes lo corroboran al establecer que la fenomenología de
la percepción apunta hacia una forma de realismo perceptual (Ramírez, 2021),
mientras que otros trabajos muestran cómo la presencia del cuerpo transforma la
educación crítica (Tusso Molina, 2025). El conocimiento, por tanto es, a manera
figurada una "carne" compartida entre el sujeto y su territorio.
Por otro lado y
no menos importante, Hugo Zemelman aporta la noción de epistemología situada,
al sostener que “el pensamiento crítico latinoamericano debe abrir horizontes
de posibilidad frente a la crisis” (Zemelman, 2012). Esta propuesta reivindica
la historicidad del sujeto y la necesidad de pensar desde América Latina,
rechazando las recetas gerenciales importadas que ignoran la complejidad del
Sur Global. Autores recientes coinciden en esta línea al señalar que el
pluralismo epistemológico latinoamericano exige reconocer la historicidad del
sujeto (López Borges y Díaz Machado, 2022), mientras que otros han desarrollado
la idea de una epistemología del presente potencial como horizonte crítico para
la educación (Schavino y Villegas González, 2018). Este diálogo entre autores
clásicos y contemporáneos fundamenta una gerencia que es, ante todo, una
respuesta ética a la realidad.
En conjunto, el
diálogo entre Schutz, Freire, Heidegger, Merleau-Ponty y Zemelman, contrastado
con autores contemporáneos, permite sostener teóricamente una investigación que
no busca describir fenómenos desde fuera, sino comprender la experiencia formativa
desde dentro. La fenomenología social aporta la estructura de sentido; la
pedagogía crítica introduce el diálogo emancipador; la ontología heideggeriana
reconoce la apertura del ser; la fenomenología de la percepción visibiliza la
corporalidad y la afectividad; y la epistemología situada reivindica la
historicidad del saber. Esta convergencia teórica no solo legitima la
subjetividad del estudiante como fuente de conocimiento, sino que cimenta una
racionalidad gerencial alternativa capaz de responder éticamente a las demandas
de transformación del territorio zuliano.
METODOLOGÍA
La investigación
se define bajo un enfoque cualitativo con un diseño hermenéutico situado. A
diferencia de los modelos descriptivos externos, este estudio se centra en la
interpretación de las estructuras de sentido que los formandos construyen desde
su vivencia en la UNERMB San Francisco. El grupo de estudio estuvo conformado
por 25 estudiantes de la carrera de Gerencia Industrial que cursaron la cátedra
sociopolítica entre 2023 y 2025. Los criterios de selección fueron la
participación activa en el dispositivo formativo y la disposición para
compartir relatos reflexivos sobre su praxis en el contexto de la crisis
estructural del estado Zulia.
El análisis de
la información se realizó mediante un proceso de codificación y categorización
rigurosa, el cual se dividió en tres fases analíticas detalladas: Fase de
Reducción: Se transcribieron exhaustivamente los relatos reflexivos escritos y
las entrevistas. Se identificaron las unidades de significado o
"incidentes" narrativos relacionados con la formación, el territorio
y la crisis. Esta fase permitió limpiar el ruido informativo para centrarse en
la esencia del fenómeno vivido. Fase de Categorización: En esta etapa, las
unidades de significado se agruparon mediante una lógica inductiva en
categorías emergentes: saber situado, conciencia territorial, subjetivación y
resistencia sobre los cuales se buscaron patrones recurrentes y divergencias en
los discursos de los 25 participantes, permitiendo una visión poliédrica del
objeto de estudio.
La tercera fase
fue la Fase de Integración: donde se establecieron las relaciones dialécticas
entre las categorías halladas y el marco teórico propuesto (Schutz, Freire,
Zemelman, entre otros). Esta fase de síntesis permitió que emergieran los
hallazgos finales no como meros datos, sino como interpretaciones profundas de
la realidad pedagógica, de esa realidad que constituye el proceso de
enseñanza-aprendizaje, sobre todo esa subjetividad que caracteriza el
aprendizaje como como complejo sino también como fenómeno sociológico. Sobre el
cual emergió metodológicamente hablando, hallazgos, categorías y una riqueza
fenomenológica que nos muestra nuevas maneras de aprender sintiendo, es decir,
sujetos sentipensanes.
Para garantizar
el rigor científico, se emplearon estrategias de validez cualitativa a saber:
la triangulación de técnicas (relatos reflexivos vs entrevistas), la validación
con los propios participantes (miembro-checking) y la reflexividad del
investigador, manteniendo una vigilancia epistémica constante sobre el rol del
docente como parte del fenómeno, asumiendo la implicación no como un sesgo,
sino como una condición de posibilidad para la comprensión. Éticamente, se
respetó el consentimiento informado, el anonimato mediante seudónimos y el
principio de no maleficencia, asegurando una devolución de resultados a la
comunidad académica de la UNERMB como gesto de reciprocidad social. Aunque ya
se señaló, pero por consideraciones éticas, se enfatiza que la investigación se
desarrolló bajo principios de: Consentimiento informado, garantizando la
participación libre y voluntaria. Anonimato y confidencialidad, mediante el uso
de seudónimos y resguardo seguro de datos.
Se aplicó la No
maleficencia, cuidando que la participación no generara daño emocional ni
académico. Devolución de resultados, compartiendo hallazgos con los
participantes y la comunidad académica como gesto de reciprocidad. Estudios
recientes enfatizan que la investigación cualitativa situada debe garantizar
reciprocidad y respeto por la voz de los participantes. En síntesis, la
metodología situada permite comprender la formación gerencial no como
aplicación técnica, sino como experiencia vivida y resignificada en contextos
de crisis. El análisis de relatos reflexivos se convierte en vía privilegiada
para acceder a las estructuras de sentido que configuran el saber situado y la
conciencia territorial en la praxis profesional.
RESULTADOS
El análisis de
los relatos reflexivos de los formandos de la cátedra sociopolítica, impartida
en la UNERMB, sede San Francisco del estado Zulia, Venezuela; permitió
identificar un conjunto de categorías emergentes que configuran la experiencia
formativa como un proceso de subjetivación crítica; en las que estas categorías
se articulan en torno a cuatro ejes centrales: saber situado, conciencia
territorial, subjetivación gerencial y resistencia epistemológica. En este
sentido, se presentan a continuación los hallazgos principales, acompañados de
su interpretación fenomenológica y su contraste con el marco teórico
previamente expuesto.
El saber situado
como experiencia vivida.
Los relatos
reflexivos muestran que el conocimiento no se concibe como un conjunto de
contenidos abstractos, sino como experiencia vivida que se construye en
interacción con el territorio. De acuerdo con el fenomenólogo social Alfred
Schutz (1974), el conocimiento se construye en interacción con el territorio.
El autor afirma que “las experiencias vividas se convierten en estructuras de
sentido que orientan la acción” (p. 32). Por ello, los estudiantes narran cómo
la crisis (apagones, escasez de agua, migración) se convierte en insumo
epistemológico. Investigaciones recientes lo corroboran: “el aprendizaje
situado constituye una oportunidad para la práctica pedagógica innovadora,
crítica y reflexiva” (Cid García y Marcillo Murillo, 2023). El saber situado emerge,
entonces, como práctica encarnada que legitima la vivencia como fuente de
saber, en coherencia con la fenomenología de la percepción de Merleau-Ponty
(2006).
Se evidencio que
esta construcción de conocimientos desde el territorio no ocurre de manera
aislada, sino que se encuentra profundamente imbricada en las subjetividades de
los formandos, quienes resignifican su realidad inmediata a partir de las
tensiones propias del entorno zuliano. Al convertir las carencias materiales y
las crisis de servicios públicos en objetos de reflexión crítica, los
estudiantes logran una ruptura con la abstracción académica, permitiendo que el
saber situado actúe como un puente hacia la comprensión de su propio
ser-en-el-mundo. Por consiguiente, la articulación entre la vivencia
territorial y el proceso formativo trasciende la simple acumulación de datos
técnicos, es decir, se transforma en una indagación ontológica donde el sujeto
se reconoce como parte de una comunidad en resistencia como lo afirma
Merleau-Ponty (2006) en su fenomenología de la percepción.
Es en esta
interacción dialéctica donde la formación gerencial adquiere un nuevo espesor,
pues deja de ser un ejercicio puramente intelectual para convertirse en una
respuesta ética ante la precariedad institucional, sentando las bases para una
conciencia que no solo habita el territorio, sino que lo siente y lo transforma
más allá de lo técnico, como se evidencia en los relatos vinculándose
aprendizaje con corporalidad y afectividad. Los estudiantes expresan que
“aprender en medio de la crisis es aprender a resistir”, lo que revela que el
saber situado no es solo cognitivo, sino también emocional y político. Esta
dimensión confirma que la formación gerencial crítica no puede desvincularse de
la experiencia vivida, pues es allí donde se configuran las estructuras de
sentido que orientan la acción; contrastándose con los modelos gerenciales
tradicionales, que privilegian la eficiencia y la operatividad, el saber
situado se presenta como alternativa epistemológica que reconoce la legitimidad
de los saberes construidos desde abajo.
Conciencia
territorial y afectividad crítica: La conciencia territorial se activa cuando
la formación se vincula con la memoria colectiva y la afectividad crítica.
Freire (2005) sostiene que “la educación es práctica de libertad y diálogo” (p.
78). Los relatos confirman que la praxis formativa se vive como resistencia
frente a la exclusión. Estudios actuales señalan que “la conciencia territorial
se construye en la diversidad de experiencias vividas” (Rivera-Sepúlveda et
al., 2024), lo que legitima la pluralidad de voces en la formación crítica que
desde la perspectiva de la UNERMB es una necesidad irremplazable en la época
actual para brindar herramientas epistemológicas que permitan establecer
contextos de desarrollo de la capacidad de pensamiento.
De acuerdo con
lo anterior, los relatos muestran que la conciencia territorial se activa
cuando los estudiantes para reconocer que su formación no es neutra, sino que
está atravesada por la crisis estructural. La afectividad crítica se convierte
en motor de reflexión, pues permite interpretar la experiencia formativa no
solo como transmisión de contenidos, sino como acto de resistencia frente a la
exclusión. En este sentido, la conciencia territorial se configura como
horizonte ético que orienta la praxis profesional hacia la dignificación del
saber y la transformación social, es decir de la capacidad de desarrollo del
pensamiento, no solo desde la perspectiva crítica sino también desde la
perspectiva epistemológica del ser.
Este hallazgo
también revela que la conciencia territorial no es homogénea, es un proceso
efervescente, dinámico y pluridimensional que se construye en la diversidad de
experiencias vividas, ya que aunque se está en el mismo territorio el impacto
de la crisis estructural ha sido gradual y asimétrico. Algunos formandos narran
la migración de familiares, otros la precarización de servicios, y otros la
resistencia comunitaria. Esta pluralidad confirma que la conciencia territorial
es proceso dinámico y colectivo, que se nutre de la memoria y la afectividad, y
que se convierte en insumo epistemológico para la formación gerencial crítica.
Subjetivación
gerencial crítica: Los relatos evidencian que la cátedra sociopolítica actúa
como dispositivo de subjetivación. Heidegger (1997) afirma que “el ser humano
es ser-en-el-mundo” (p. 112). Los estudiantes pasan de verse como operadores
técnicos a agentes críticos. Investigaciones recientes muestran que “la
fenomenología hermenéutica permite pensar la praxis docente como apertura
crítica hacia la realidad social” (Rueda Beltrán, 2018), confirmando que la
subjetivación gerencial es condición de posibilidad para la transformación
social. Los relatos muestran que los estudiantes comienzan a cuestionar su rol
profesional, pasando de ser “operadores técnicos” a “agentes críticos”. Esta
transición revela que la subjetivación gerencial no es automática, sino proceso
de resignificación que implica resistencias, tensiones y aperturas. La cátedra
sociopolítica se convierte en espacio de disputa simbólica, donde los formandos
negocian entre la lógica instrumental dominante y la apertura hacia nuevas
formas de comprender su rol profesional.
Este hallazgo
confirma que la subjetivación gerencial crítica es condición de posibilidad
para la transformación social. Al reconocerse como sujetos políticos y éticos,
los formandos adquieren la capacidad de interpretar su entorno y de proyectar
una praxis profesional comprometida con la dignificación del saber, el
ejercicio ético de la profesión y la construcción de sus ser-en-el-mundo. La
subjetivación se convierte, entonces, en acto epistemológico y político que
legitima la formación gerencial situada con la perspectiva de generar un ser
social capaz de analizar su entorno no solo desde perspectivas administrativas
o gerenciales sino también desde escenarios BANI (Frágil, Ansioso, No lineal e
Incomprensible), permitiéndoles no solo adaptarse, sino sobre existir
estratégicamente y proponer soluciones éticas.
Resistencia
epistemológica como horizonte de sentido: Por último y no menos importante, los
relatos muestran que la formación en la cátedra sociopolítica se vive como un
acto de resistencia frente a los modelos gerenciales tradicionales. Los
formandos narran cómo la crisis territorial no solo constituye un obstáculo,
sino que se erige como una condición de posibilidad para la emergencia de
nuevas racionalidades formativas.
Este hallazgo
confirma la propuesta de Zemelman (2012), quien plantea que el pensamiento
crítico latinoamericano debe abrir horizontes de posibilidad frente a la
crisis. En este escenario, los estudiantes resignifican su rol profesional como
un acto de resistencia, lo cual coincide con planteamientos recientes donde se
afirma que el pluralismo epistemológico latinoamericano exige reconocer la
historicidad del sujeto como señalan López Borges y Díaz Machado (2022),
transformando la educación en un ejercicio de soberanía intelectual colectiva
Esta resistencia
epistemológica se expresa concretamente en la capacidad de los formandos para
disputar sentidos y resignificar su praxis profesional cotidiana. Los relatos
evidencian que dicha resistencia no se limita a una oposición pasiva, sino que
se convierte en una práctica creativa que genera nuevas formas de pensar,
actuar y gestionar. En este sentido, el proceso se configura como un horizonte
de sentido que dignifica el saber local y legitima la construcción de una
epistemología del Sur. Autores recientes coinciden: “el pluralismo
epistemológico latinoamericano exige reconocer la historicidad del sujeto”
(López Borges y Díaz Machado, 2022). De este modo, la formación deja de ser una
transferencia técnica para transformarse en un ejercicio de soberanía
intelectual, donde el gerente en formación se asume como un actor político
capaz de proponer alternativas ante la racionalidad instrumental dominante.
Por todo lo anterior
podemos observar que el análisis revela que la resistencia epistemológica no es
un fenómeno individual, sino que posee una naturaleza esencialmente colectiva.
Los formandos narran experiencias de solidaridad, apoyo comunitario y
construcción conjunta de saberes, lo que confirma que la resistencia se vive
como una práctica intersubjetiva fundamental. En coherencia con Schutz (1974),
esta resistencia se convierte en una estructura de sentido compartida que
orienta la acción social y legitima la formación gerencial crítica como una
práctica ética y política. Así, el saber situado en la UNERMB San Francisco
trasciende el aula para insertarse en la red de afectos y apoyos mutuos que
sostienen la vida en el territorio.
DISCUSIÓN
Los hallazgos
obtenidos en el análisis de relatos reflexivos permiten afirmar que la
formación gerencial en la UNERMB San Francisco se configura como un proceso de
construcción de saberes situados y de subjetivación crítica. Este resultado
confirma la pertinencia de la fenomenología social de Schutz (1974), aunque la
tensiona al demostrar que las tipificaciones sociales en contextos de crisis
extrema están profundamente impregnadas de una carga afectiva y corporal que la
teoría clásica suele omitir. La crisis en el Zulia no es un dato estadístico;
es una vivencia que altera la percepción del tiempo y el espacio formativo. La
investigación también muestra que las tipificaciones no son únicamente
cognitivas, sino que se nutren de la afectividad y la corporalidad, dimensiones
que Schutz apenas esboza y que aquí se revelan como centrales.
La conciencia
territorial dialoga con la pedagogía de Freire (2005), pero la expande hacia
una dimensión geo-referenciada donde el aula es el territorio mismo. La
subjetivación hallada confirma que el "ser-en-el-mundo" heideggeriano
en Venezuela es, en realidad, un "ser-en-la-crisis". Esta
investigación propone, por tanto, una fenomenología política de la gerencia,
donde el gerente no busca solo la rentabilidad, sino la dignidad humana. La
resistencia epistemológica confirma que el pensamiento de Zemelman (2012) es la
ruta para una epistemología del Sur que no solo denuncia la exclusión, sino que
produce saberes legítimos desde la vivencia y la resistencia colectiva.
La subjetivación
gerencial crítica hallada en los relatos confirma la noción heideggeriana de
ser-en-el-mundo (Heidegger, 1997), pues los formandos se reconocen como sujetos
políticos y éticos en apertura hacia su mundo. Sin embargo, la investigación
aporta un matiz fundamental: la subjetivación no es un proceso abstracto, sino
situado en la crisis estructural del Zulia. Esto significa que la apertura
ontológica se vive como resistencia, como acto de dignificación del saber en
medio de la precarización. En este sentido, la fenomenología hermenéutica se
expande hacia una fenomenología política, donde el ser-en-el-mundo se convierte
en ser-en-la-crisis.
La resistencia
epistemológica identificada en los relatos confirma la propuesta de Zemelman
(2012), quien plantea que el pensamiento crítico latinoamericano debe abrir
horizontes de posibilidad frente a la crisis. En este sentido, los formandos no
solo se oponen a los modelos gerenciales tradicionales, sino que generan nuevas
formas de pensar y actuar, lo que revela que la resistencia es también
creación. Construyéndose de una epistemología del Sur que no se limita a
denunciar la exclusión, sino que produce saberes legítimos desde la vivencia
territorial y la afectividad crítica. Se denota entonces, que la investigación
no solo confirma las perspectivas teóricas utilizadas, sino que las expande y
las tensiona: Schutz se amplía hacia la afectividad; Freire hacia la pluralidad
territorial; Heidegger hacia la crisis como apertura; Merleau-Ponty hacia la
corporalidad como insumo epistemológico; y Zemelman hacia la resistencia como
creación. Este aporte original legitima la formación gerencial situada como práctica
ética, política y territorial, para pensar la educación superior en contextos
de crisis estructural.
CONCLUSIONES
Uno de los
aspectos pertinentes que nos deja este estudio es que la formación gerencial en
contextos de crisis estructural (como los que se vivieron en el estado Zulia en
el periodo 2023-2025) no puede reducirse a la eficiencia técnica; fue por
tanto, una experiencia situada y encarnada, es decir, vivida desde el
territorio y en el territorio. Este estudio concluye que el saber situado, la
conciencia territorial y la resistencia epistemológica son los pilares de una
nueva gerencia industrial para el siglo XXI y se propone fortalecer la cátedra
sociopolítica como un espacio de soberanía intelectual que vincule
permanentemente la academia con las realidades comunitarias; de forma que los
formandos futuros, adquieran habilidades de análisis de diferentes entornos. De
modo que, Pensar desde el Sur implica validar el conocimiento que nace del
dolor y la esperanza de un territorio que se niega a desaparecer, elevando la
gerencia al rango de una práctica ética y transformadora de la vida social.
Por otro lado,
la investigación aporta a la construcción de una racionalidad gerencial crítica
que dignifica el saber cómo acto ético y político. La fenomenología social de
Schutz se confirma como marco interpretativo válido, pero se expande hacia
dimensiones afectivas y corporales que enriquecen la comprensión del fenómeno.
La pedagogía freireana se actualiza en clave territorial, mostrando que el
diálogo emancipador se nutre de la pluralidad de experiencias vividas. La
ontología heideggeriana
se resignifica
en la crisis, revelando que el ser-en-el-mundo es también
ser-en-la-resistencia.
La fenomenología
de la percepción de Merleau-Ponty legitima la corporalidad como insumo
epistemológico, y la epistemología situada de Zemelman se confirma como
horizonte crítico para pensar desde América Latina.
Las proyecciones
de este estudio son múltiples. En el plano académico, se propone profundizar en
la construcción de metodologías hermenéuticas situadas que permitan captar la
vivencia encarnada de los sujetos en formación a fin de establecer nuevas posturas
teóricas desde El Sur. En el plano institucional, se sugiere fortalecer la
cátedra sociopolítica como espacio de resistencia y producción de saberes
críticos, ampliando su alcance hacia otras carreras y programas de postgrado.
En el plano social, se plantea la necesidad de vincular la formación gerencial
con las comunidades, reconociendo que la praxis profesional no puede
desvincularse de la realidad territorial porque un gerente vinculado a su
comunidad puede integrar estas formas de resolución de problemas y
adaptabilidad (propias de escenarios BANI), a su empresa, generando una gestión
más robusta, flexible y legítima.
En definitiva,
este estudio abre la posibilidad de construir una epistemología territorial que
legitime los saberes emergentes del Sur global. Pensar desde el Sur implica
reconocer que el conocimiento no es neutro, sino situado, afectivo y político.
La formación gerencial como la que se desarrolla en la UNERMB San Francisco, se
convierte en práctica de dignificación del saber y en horizonte de
transformación social porque asume dos premisas: formación técnica y formación
política (entendida esta última como el conjunto de herramientas de análisis
sociopolítico que aportan las ciencias políticas a la construcción de un
profesional de la gerencia más integral).
Bajo esta
premisa, la práctica gerencial no puede desvincularse de las comunidades, pues
es en el tejido social donde la racionalidad técnica se humaniza y adquiere su
verdadero propósito ético. El gerente industrial, al reconocerse como un actor
situado, entiende que la organización no es un ente aislado, sino un nodo de
vida territorial; por lo tanto, su gestión debe trascender el indicador
financiero para abrazar la soberanía del conocimiento local. En última
instancia, esta vinculación comunitaria garantiza que la gerencia sea una
fuerza de reconstrucción y esperanza en escenarios de crisis, convirtiendo la
formación académica en un ejercicio de soberanía intelectual y compromiso con
la vida.
REFERENCIAS
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